“Los elementos están en ti, y son las sagradas energías que te conforman.”
El autocuidado nos enraíza con la fuerza de nuestro corazón. No es un lujo ni una moda: es la forma más honesta de volver a habitarte.
“Yerbajes de aromas frescos, enséñenme a ver con claridad el camino que debo seguir, la palabra que debo decir y el accionar que debo realizar.”
Pon al fuego tres litros de agua; cuando hierva, añade las yerbas y deja hervir 5 a 10 minutos. Apaga, deja reposar hasta la temperatura deseada. Usa 20g de yerba seca o 40g de fresca por cada tres litros.
Para soltar la nostalgia, el enojo, el miedo y la desilusión. Atrae la fuerza para andar, para sostener y para soltar.
Para armonizar, reconciliar y transformar. Aprender a mudar de piel sin juicio, y convivir con la calma, la alegría y la dulzura.
Importante: las hierbas amargas se usan solo del cuello hacia abajo — nunca en la cabeza, pues son tóxicas. Combina máximo tres a cinco yerbas.
“Desenredar la vida, cortar las ataduras, trenzar nuevos propósitos.” Para pensar por ti misma, sin temor a ser juzgada.
“Miro de frente la vida, no me agacho ante el invasor.” Con el rostro firme, seguir caminando.
Calienta agua; cuando hierva, retírala del fuego. Agrega 3g de la mezcla, deja reposar tres minutos, retira las yerbas y sirve. Puedes acompañar con miel.
Para la aceptación y reconciliación con nosotras mismas.
Para despertar la intuición y fluir como sienta el corazón.
Para tener el coraje de sostener a nuestro propio ser.
Para serenar y dejar ir lo que ya no corresponde.
Usa ¼ de taza de agua por combinación; tómalo espeso para cuidar tu flora intestinal, y siempre al instante — no lo guardes.
“Aprender a decir que no es la mejor receta para fortalecer el sistema inmunológico.” Agrégalos a ensaladas, licuados, infusiones y comidas diarias.
Cada día estimulamos nuestros centros de energía, consciente o inconscientemente. Estas son algunas de las formas de balancearlos.
Tu salud y la de la Tierra están totalmente conectadas. Estos elementos son las energías sagradas que te conforman.
Es tu mente. ¿Qué tan saludables son tus pensamientos y la información que dejas entrar?
Son tus emociones. ¿Ya perdonaste, ya te amas? ¿Están tus emociones en armonía?
Es tu cuerpo. ¿Qué tan saludables son tus hábitos? ¿Caminas, te mueves?
Es tu espíritu. ¿Vives una conexión real con tu Alma, o sigues dogmas?
Es el plasma con el que creas tu realidad. ¿Creas libre, o te limitas con viejos paradigmas?
“Si estos elementos están en orden y armonía en ti, es imposible que no vivas en paz y alegría.”
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“Ama la Tierra, usa su medicina y deja atrás todo lo que no sea natural.”
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